EL ACCESO A LA TIERRA EN AMERICA LATINA EN LA DECADA DE LOS NOVENTA
Gustavo Gordillo y Frank Boening [1]
Las designaciones, opiniones y exclusiones expresadas en este documento pertenecen a los autores y no representan necesariamente los puntos de vista de la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Resumen
Este documento describe la situación actual del acceso a la tierra en América Latina. En él discutimos algunos aspectos de la historia de la reforma agraria y presentamos las actuales formas de acceso a la tierra, através de la familia, los mercados de arriendo de tierras y los mercados de la tierra. También describimos los instrumentos de la reforma agraria y sus efectos sobre el acceso de los pobres rurales a la tierra. Presentamos la estructura de los regímenes de derechos de propiedad con el fin de ilustrar la importancia de los sistemas institucionales en la regulación de la propiedad de la tierra. Damos ejemplos de países y examinamos algunos estudios de caso con énfasis en la forma de acceso a la tierra y en las actividades del estado y de la sociedad civil en la reforma agraria. Finalmente, se examinan las lecciones aprendidas hasta ahora y las implicaciones de políticas para futuras acciones respecto de la reforma agraria.
1. Introducción
Las reformas agrarias son fundamentalmente reformas políticas. La elite política en el poder intenta alcanzar metas, como mitigar la pobreza, a través de la redistribución de la tierra. Otras de las metas pueden ser la estabilidad social, un aumento en la producción agrícola general, un aumento en los impuestos recolectados por el Estado y la búsqueda de arriendos. En muchos casos, estas metas se convierten en lo más importante para los grupos que implementan las reformas. La mitigación de la pobreza puede estar relacionada con las otras metas, pero no ha sido necesariamente el principal objetivo de la reforma agraria.
Ahora, en cambio, uno de los propósitos principales de la reforma agraria es ayudar a reducir la pobreza rural. Creemos que parte de la respuesta a la reducción de la pobreza rural es, efectivamente, el acceso a la tierra. Las vinculaciones urbanas y rurales con la creciente movilidad de la población y los sistemas de comunicaciones que van en aumento exponencialmente, hacen que las áreas rurales se vuelvan cada vez más urbanas y, por lo tanto, se vean afectadas más y más por la globalización de la economía de mercado. Se han producido cambios en las migraciones, del nivel regional al nacional, luego al continental y, finalmente, al intercontinental. Las municipalidades de países latinoamericanos adquieren mapas de los estados norteamericanos con el fin de poder estar al tanto de la situación de los varones que pertenecen a las familias de sus comunidades y que se encuentran trabajando en Estados Unidos o Canadá. Las ONG distribuyen folletos sobre cómo enfrentar las dificultades físicas de la migración ilegal, entre ellas las confrontaciones con grupos armados al traspasar ilegalmente las fronteras de los países. La disparidad de la tasa de cambio, el creciente número de desempleados y subempleados en los países en desarrollo, y la desigualdad de los estándares de vida entre el Norte y el Sur impulsa a la población masculina y, recientemente a la población femenina, de las comunidades rurales de América Latina a buscar empleo en Estados Unidos y Canadá.
En este documento, examinamos las reformas agrarias que han tenido lugar recientemente en América Latina, en lo que respecta a los beneficiarios, a la forma en que acceden a la tierra y a cuáles son sus derechos finales. En primer lugar, consideramos el contexto histórico a fin de comprender el entorno sociopolítico en el cual se han desarrollado las reformas. Presentamos tres generaciones o tipologías de reforma agraria, según el ambiente político de cada época. En la sección siguiente, describimos las diferentes formas en que la gente accede a la tierra. El acceso a la tierra se refiere a la acción de transferir derechos de propiedad, como la compra, arriendo y herencia. El grado en que se obtienen los derechos de propiedad puede variar considerablemente. En la tercera parte de este documento, presentamos el concepto de regímenes de derechos de propiedad, como un esquema para clasificar los escenarios en los cuales se han llevado a cabo las reformas. Los ejemplos de casos se discuten en la cuarta sección y con ellos se examinan las experiencias de algunos países y se ilustran los resultados de las reformas agrarias desde el punto de vista de los derechos de propiedad.
2. Historia de la reforma agraria: desarrollo hasta la década de los noventa
Las reformas agrarias en América Latina que se implementaron en las décadas de los sesenta y de los setenta tuvieron algunos efectos positivos en la producción agrícola y en la distribución de la tierra, principalmente debido a la expansión de la frontera agrícola, que fue la base para el proceso de transferencia de la tierra. Esta estrategia está limitada por el hecho de que no se puede expandir indefinidamente la frontera agrícola. No obstante, la demanda por la redistribución de la tierra continúa siendo la fuerza impulsora de la movilización rural en América Latina y un importante tema del desarrollo rural.
Casi todos los países en la región tienen grandes extensiones de tierra no productiva o de tierras utilizadas para el pastoreo. Por lo general, estas tierras pertenecen a grandes terratenientes. Colombia presenta un buen ejemplo del uso de grandes terrenos por parte de unos pocos propietarios, en donde las actividades pecuarias se llevan a cabo en 40 millones de hectáreas aproximadamente, de las cuales el ochenta por ciento serían adecuadas para actividades agrícolas más intensivas. Brasil, Honduras, Guatemala y Ecuador son países en los que se observan situaciones similares (FAO-Colteca, 1995; Thiesenhunsen, 1995).
Muchas tierras agrícolas no se han visto beneficiadas con la transformación de la modernización y la tecnología que comenzó en 1950. La principal motivación de los propietarios con tierras no productivas está menos ligada a problemas de productividad de la tierra (Deininger, 1998) que a ventajas fiscales y al interés por mantener el valor del capital físico; esta situación se observa principalmente en Brasil. En muchos países afectados por el tráfico de drogas, la compra de la tierra se utiliza como una forma de lavado de dinero (FAO-Unam Xochimilco, 1996) y de esconder actividades clandestinas. La falta de interés por celebrar contratos de arrendamiento corresponde a una actitud de los propietarios por evitar riesgos, dado que les preocupa perder sus tierras a causa de la legislación actual que favorece a los arrendatarios (Binswanger et al., 1995).
Tres generaciones de Reformas Agrarias
Los últimos treinta años de reformas agrarias pueden ser considerados como tres generaciones de reformas, dependiendo de las metas e ideologías de quienes hayan estado en el poder en cada época.
La primera generación: reformas agrarias basadas en las expropiaciones de las haciendas tradicionales
La agricultura latinoamericana, con muy pocas excepciones, ha estado caracterizada, y aún lo está, por una alta concentración de la propiedad de la tierra por parte de unos pocos individuos y una alta diferenciación del ingreso. Estas condiciones han llevado a demandas recurrentes y a menudo violentas por reformas y redistribución de la tierra. Todas las reformas agrarias que han tenido lugar en el siglo veinte en América Latina, con la excepción de las reformas producidas en Cuba (1963) y posiblemente la de Nicaragua (1979), han tenido el propósito fundamental de fomentar el desarrollo del capitalismo en la agricultura (De Janvry, 1981). Las reformas fueron iniciadas fuera de las instituciones tradicionales, por lo general después de revoluciones violentas. Este fue el caso en México (1910), Guatemala (1952-54), Bolivia (1952) y, hasta cierto grado, en Venezuela (1979). El derrocamiento del Régimen de Batista en Cuba (1959) y del Régimen de Somoza en Nicaragua (1979) tuvo como origen instituciones de tenencia de la tierra que favorecían a un pequeño grupo de familias adineradas a expensas de la mayoría de la población rural pobre.
Uno de los principales objetivos de estos procesos de reformas de la primera generación fue la creación de un sector agrícola privado basado en predios de pequeño y gran tamaño. Esto se logró paradójicamente en el sector no reformado a través de la concentración de capital y la modernización defensiva dada la amenaza de la expropiación. En los lugares en que la presión popular por reformas se hizo demasiado insistente, la magnitud del sector reformado llegó a ser bastante grande, otorgando acceso a la tierra al 52% de los hogares rurales en México y al 75% en Bolivia. En los lugares en que no hubo gran presión, como en el caso de Ecuador y Colombia, la envergadura del sector reformado fue menor, otorgando acceso a la tierra a sólo el 10% y el 4% de los hogares rurales, respectivamente (De Janvry, 1998).
La segunda generación: derechos de propiedad individuales otorgados a los beneficiarios a través de esquemas de compensación
Al final de la década de los cuarenta y a comienzos de los cincuenta, los Estados Unidos tuvieron una presencia e interés significativos en América Latina. Como queda de manifiesto con el ejemplo de Cuba, cualquier gobierno latinoamericano lo suficientemente radical y fuerte como para llevar a cabo una reforma agraria redistributiva a través de la expropiación sin compensaciones inevitablemente entraba en conflicto con la posición ideológica del gobierno de los Estados Unidos. El ejemplo cubano alimentó la militancia campesina y generó amenazas de rebeliones agrícolas en muchos países de la región. En respuesta, la Conferencia de Punta del Este de la Organización de los Estados Americanos en 1961, dio inicio a una estrategia de reforma agraria a escala continental, la Alianza por el Progreso. Por lo tanto, la segunda generación de reformas agrarias fue producto de la Alianza por el Progreso impulsada por el presidente norteamericano John F. Kennedy y del movimiento reformista de la época. A pesar de que estas reformas no distribuyeron una cantidad considerable de la tierra, contribuyeron significativamente a la reducción del latifundio. Las reformas también impulsaron el surgimiento de grandes agencias estatales que se hicieron cargo de la administración de los programas en forma centralizada y con una agenda política bastante clara (Jaramillo, 1997). Siguieron un modelo paternalista que no tomó en cuenta las necesidades de los beneficiarios ni les otorgó títulos de propiedad formales.
Otra característica digna de destacar de estas reformas agrarias fue la frecuente aparición de arreglos colectivos o comunales, que desde el punto de vista ideológico no coincidían con las políticas generales de los Estados Unidos. La falta de infraestructura de capital, el hecho de que los potenciales beneficiarios no hubiesen desarrollado suficientemente habilidades empresariales y la presión por implementar algo tuvo como resultado un enfoque más pragmático hacia la reforma agraria y conllevó a varias formas de administración local de la tierra. Sin embargo, la mayoría de estos arreglos fracasaron.
La tercera generación: estructura de apoyo institucional
La primera y la segunda generaciones de reformas agrarias por lo general excluyeron a las familias más pobres, principalmente a los trabajadores agrícolas sin tierras y al gran segmento de minifundistas, pequeños propietarios que practican agricultura de subsistencia. Las reformas crearon una clase media más baja de hogares agrícolas mientras que los pobres rurales tuvieron acceso a beneficios mínimos. En la mayor parte de los casos, los beneficiarios de la reforma agraria, independientemente del hecho de que recibieran beneficios en forma individual o colectiva, fueron olvidados por los formuladores de políticas y no tuvieron acceso a los programas de apoyo, como crédito y asistencia técnica ni a tecnologías modernas. Los agricultores comerciales tuvieron prioridad sobre los agricultores de subsistencia. El resultado fue que la producción agrícola decayó conforme la distribución de la tierra. La integración inadecuada del mercado combinada con la presiones demográficas hicieron que los beneficiarios del sector reformado formaran parte cada vez más de los hogares que participaban activamente en las migraciones y en el suministro de mano de obra a bajo precio para los mercados rurales.
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">3. Formas de acceso a la tierra[2] En esta sección,
describimos los principales canales a través de los cuales la gente
tiene acceso a la tierra en América Latina. El término acceso
a la tierra incluye el concepto de que para crear ingreso
por salario y autodeterminación, la fuerza laboralpuede estar
vinculada a la tierra de varias maneras, dependiendo de la posición
de los individuos en el mercado. Al dividir el proceso de acceso a
la tierra en distintas categorías, es posible distinguir entre las
ventajas y desventajas que los diferentes grupos de la población enfrentan
en cada forma de acceso a la tierra. La categorización no es exclusiva
y las formas de acceso a la tierra se superponen. size="5">Acceso
a la tierra a través de la familia
Ejemplos
de tipos de instrumentos de reforma agraria y las formas de acceso
a la tierra Colombia Brasil Colombia Colombia Brasil Colombia Colombia Brasil FEPP Colombia El Salvador Nicaragua El Salvador Acceso
intrafamiliar El
hecho de que la unidad familiar posea tierras puede ser ventajosa
para sus miembros, quienes de no ser así, no tendrían
acceso a la tierra dada la falta de recursos económicos o a
la discriminación laboral basada en atributos físicos (edad, género,
salud). Cuando una unidad familiar posee tierras, sus miembros pueden
participar en la producción agrícola. La fuerza laboral, que de otro
modo estaría inutilizada, puede ser integrada a las actividades de
ingreso familiar (Platteau, 1998). El concepto de separar
las tierras para diferentes grupos familiares es más importante en
Africa sub-sahariana que en América Latina. En Africa, existe una
división marcada entre la tierra familiar y las tierras trabajadas
por las mujeres. En América Latina hay ciertas separaciones que
aún afectan las actividades de desarrollo rural y deben ser consideradas
en los enfoques hacia políticas orientadas al cambio de tradiciones
locales. El cambio de las tradiciones locales puede implicar nuevas
formas de toma de decisiones respecto de quien hereda la tierra en
determinadas condiciones y a la manera en que las mujeres pueden insertarse
a sí mismas efectivamente en los procesos de distribución de la tierra. La separación del
trabajo en América Latina está más relacionada con el tipo de actividad
que con el área de la tierra; no obstante, ambas pueden coincidir
y llevar a la separación de las tierras trabajadas por hombres o por
mujeres o a la distinción entre los miembros de la familia. Las mujeres
se encargan de los huertos; los hombres se ocupan de la tierra destinada
a los animales. Estas divisiones son de larga tradición. Tienen parte
de su razonamiento en las diferentes actividades del ciclo de vida
de hombres y mujeres o son utilizadas por los jefes de familia
como estrategias coercitivas para lograr la especialización o la implementación
de economías de escala dentro de las familias (Binswanger et al.,
1986). Transferencia
intrafamiliar Parte
de la eficiencia tradicional de la reforma agraria se debe a la amenaza
de la expropiación. Las familias que poseen grandes extensiones de
tierra, en su afán por evitar la expropiación, pueden superar la discriminación
tradicional, distribuir la tierra equitativamente entre los hijos
y evitar la parcelación. De la misma forma, la transferencia de la
tierra antes de la muerte de su dueño puede evitar el pago de impuestos
por concepto de herencias y reducir los costos generales de transacción. Herencias La primogenitura,
la selección del heredero según criterios de género y nacimiento (el
hijo mayor), es probablemente el método más generalizado de discriminación
en las herencias y su fin es evitar la reducción del tamaño del predio.
Mantener cierto tamaño de la unidad familiar agrícola tiene
ventajas en lo que respecta a las economías de escala y a los beneficios
secundarios, como el acceso a créditos y subsidios (Carter et al.,
1998). En este sentido, la unidad familiar no considera el desarrollo
de la comunidad. Las grandes familias otorgan capital productivo solamente
a miembros seleccionados. Los otros miembros pueden disputar la decisión,
lo que a menudo conlleva a violentos conflictos, o aceptarla y partir.
También existe el problema de la autodeterminación insatisfecha que
los hijos mayores pueden enfrentar cuando no están interesados en
la agricultura dada la incertidumbre del futuro económico bajo las
actuales condiciones. Otros grupos de la población que prefieren la
división por igual entre sus herederos reducen las economías de escala
de los predios al dividirlos en unidades ineficientes desde
el punto de vista agrícola, situación que conlleva a la disminución
de los ingresos. La herencia puede
ser una medida de seguridad intrafamiliar importante. Por ejemplo,
en el caso de los ejidos mexicanos, los miembros varones eran instados
a nombrar a sus esposas o parejas como sus primeros herederos
de las tierras con el objetivo de evitar la pérdida del acceso a la
tierra dentro de la comunidad. De esta manera la familia no perdía
derechos comunitarios. El proceso de herencia sirve como mecanismo
de Aseguramiento. Acceso
a la tierra a través de la membresía comunitaria La comunidad misma
puede ser considerada como una gran familia con una estructura más
compleja. Los conceptos de mantener lotes de tamaño suficiente, economías
de escala y los problemas de equidad se aplican a las comunidades
como a las familias. El acceso a la tierra a través de una comunidad
puede tener como resultado la administración de recursos de propiedad
común. La administración de recursos de propiedad común excluye a
las personas ajenas a la comunidad y distribuye los recursos sólo
entre quienes pertenecen a ella. Los problemas de gestión que enfrentan
las comunidades son el creciente número de miembros de la comunidad,
el decaimiento de la productividad de sus tierras, la degradación
de los recursos naturales relacionados con la tierra,
la necesidad de modernizar sus sistemas de producción, y la presión
cada vez más insistente que ejercen individuos externos y el Estado
sobre sus tierras. Es necesario abordar los problemas derivados del
polizón o gorró (free-rider) y de la falta de
instituciones. Las formas de acceder
a las tierras comunitarias son variadas y dependen del tipo de tierra.
Las comunidades asignan tierra para el uso agrícola a la misma familia
durante muchos años e incluso durante toda una vida. Todos los otros
usuarios potenciales están excluidos. Las tierras forestales y las
tierras de pastoreo rara vez son asignadas a un único miembro de la
comunidad. Por lo general, son administradas en forma comunitaria.
Existe la tendencia a sobrexplotar estas tierras, lo que durante este
último siglo ha derivado en niveles de degradación de suelos
y vegetación bastante serios. Muchos ejemplos de uso no sostenible
de los recursos de propiedad común tienen sus orígenes en políticas
estatales, en la corrupción local y en la falta de organización por
parte de las mismas comunidades. El Estado en su rol de institución
administradora de recursos naturales está en retirada, a pesar de
que aún no se han establecido otras opciones institucionales. No obstante,
las comunidades combinan grandes áreas para la administración de recursos
de gran escala y aún así pueden depender del capital social para la
implementación y aplicación de las reglas de administración. Mejores
políticas estatales podrían ayudar al fortalecimiento de las comunidades
en el administración local de los recursos naturales. Acceso
a la tierra a través de la compra El acceso a la tierra
a través de su compra tiene varias ventajas para los futuros dueños.
Estos pueden utilizar el recurso de la manera que consideren más efectiva
sin tener que verse involucrados en dilatados procesos de toma de
decisiones, como acuerdos de arrendamiento o acuerdos comunitarios.
Las ganancias económicas derivadas de actividades relacionadas con
la tierra están destinadas por completo a aumentar el ingreso del
hogar. Los incentivos de llevar a cabo prácticas de administración
efectivas son bastante altos. Desde el punto de vista de la mitigación
de la pobreza, la desventaja es que los pobres no poseen dinero para
comprar tierras. Después de todo, si lo tuvieran, no serían
pobres. Binswanger ha demostrado (1986) que la compra de tierra mediante
créditos no es una opción viable para los pobres. El valor de la tierra
agrícola puede ser dividido en tres subvalores: el valor que posee
como factor de producción agrícola; el valor que se deriva de otros
beneficios; el valor de los costos de transacción que resultan del
proceso de compra y transferencia en sí. Si los mercados fueran perfectos,
o al menos estuvieran cerca de serlo, el valor resultante de las actividades
agrícolas podría ser cubierto mediante crédito. Las ganancias que
los propietarios generaran a partir de las actividades agrícolas
sobre la tierra adquirida serían suficientes para pagar los
intereses y el capital de la deuda. La determinación del valor generado
por otros beneficios o beneficios indirectos es más complicado. Algunos
beneficios, como el acceso a créditos y subsidios, derechos en la
toma de decisiones local, especulación, lavado de dinero, o compras
estratégicas para actividades ilegales, sólo comienzan a ser efectivos
cuando la unidad de tierra posee cierto tamaño. Puede que los propietarios
no puedan o no estén dispuestos a sacar provecho de estos beneficios,
en especial los pequeños terratenientes. Finalmente, el proceso de
transacción de la tierra puede ser complicado y costoso. Los impuestos
sobre las ventas pueden llegar al 20% del valor básico de la tierra
y los costos de inscripción más los arreglos legales pueden agregar
otro 20% al precio que tenía la tierra originalmente, lo que vuelve
prohibitivo para los pequeños campesinos o para los pobres sin tierra
acceder a ella por este medio. Para
que los dueños de la tierra puedan ingresar a la agricultura
productiva, deben cubrir los costos de operación y las inversiones
que se derivan de las actividades sobre la tierra. Si han comprado
la tierra a través de créditos, no pueden utilizarla como garantía
para las inversiones. Acceso
a la tierra a través del arriendo Los
sistemas de arrendamientose utilizan cuando no se puede comprar
la tierra (por ejemplo, debido a la concentración de propiedades,
leyes consuetudinarias que restringen la compra de tierras, restricciones
de la reforma agraria, falta de capital) o cuando los productores
prefieren no utilizar el capital en inversiones de largo plazo y/o
desean evitar los costos del factor trabajo. El
arriendo de tierras es un instrumento útil para ajustar el tamaño
de los predios a unidades adecuadas de producción. En América Latina,
no obstante, el arriendo de tierras no es muy común. Esto probablemente
tiene sus razones en la situación de inseguridad legal. Muchos propietarios
no desean correr el riesgo de verse involucrados con arrendatarios
que no les pagan o que no abandonen las tierras una vez que el período
de arriendo ha terminado. En muchas áreas, el sistema legal no protege
los derechos de propiedad de una manera suficientemente adecuada como
para incentivar el arriendo de tierras. Las
ventajas del arriendo de tierras para los pobres son variadas. El
arrendatario puede hacer uso de la tierra para la producción agrícola
con muchos menos recursos de los que se necesitan para comprar la
tierra. Los pagos por el arriendo se hacen una vez al año. El valor
del arriendo no incluye el valor de los beneficios secundarios dado
que éstos últimos le corresponden al propietario. Los costos de transacción
de los arriendos son mucho menores que los que implica la compra de
la tierra. Medierías Subir la escala
agrícola es un concepto basado en el supuesto de que si el objetivo
es administrar eficientemente la tierra, el individuo tiene que adquirir
experiencia y habilidades en el ámbito agrícola. Esto se puede lograr
comenzando por trabajar como mediero, situación en que los individuos
celebran contratos con el propietario. Debido a que no poseen los
recursos financieros para pagar por el arriendo con anticipación y
a que siguen estrategias orientadas a evitar los riesgos, acuerdan
pagar al propietario un cierto porcentaje de la cosecha. Una vez que
el propietario ha recibido este porcentaje de la cosecha, el contrato
entre ambos llega a su fin y ambas partes pueden decidir si desean
celebrar otro contrato para el próximo año. A medida que los
recursos y habilidades de los medieros aumentan, buscarán acuerdos
de arrendamiento que les permitan recibir un porcentaje mayor de las
ganancias de su trabajo. La ventaja para el propietario es el bajo
costo de supervisión. La
imagen negativa asociada a las medierías tienen su origen en el hecho
de que históricamente los medieros tienen muy poco poder de negociación
cuando se enfrentan a los terratenientes. Los propietarios han utilizado
su poder local y la miseria de los pobres rurales para establecer
contratos que han significado grandes beneficios para los terratenientes.
Contratos
de arriendo fijo El próximo peldaño
en la escala agrícola es participar en contratos de arriendo fijo.
El arriendo debe ser pagado en su totalidad a comienzos del año.
El riesgo es asumido por el arrendatario, de la misma forma en que
le pertenecen todas las ganancias. Estos contratos se llevan a cabo
en ambientes y prácticas agrícolas más predecibles. Las partes saben
con un alto grado de seguridad cuales deben ser sus expectativas. El
último paso en la ascensión de la escala agrícola es participar en
mercados de venta de tierras. El individuo, con la experiencia y los
recursos necesarios, puede comenzar a comprar tierras mientras sigue
tomando otras en arriendo. El último paso sería convertirse totalmente
a la posición de un terrateniente que no arrienda tierras. Arrendamiento
revertido El arrendamiento
revertido, un arreglo en que los pequeños agricultores arriendan sus
tierras a grandes compañías, se está haciendo frecuente en América
Latina a medida que estos se encuentran con que no pueden asumir los
insumos intensivos de recursos que demandan los cultivos comerciales.
Esto es particularmente válido en el caso de los cultivos de variedades
de alto rendimiento que no sólo requieren la compra de grandes cantidades
de fertilizantes, plaguicidas y productos de control de hierbas parásitas,
sino que también demandan trabajo intensivo y condiciones óptimas,
como riego abundante y controlado. Otros factores que favorecen el
arrendamiento revertido son los mercados imperfectos, en especial
el mercado de capitales, y la falta de seguros para los cultivos,
lo que hace de este tipo de producción comercial una situación demasiado
riesgosa para los pequeños terratenientes. Este es el caso de los
ejidatarios mexicanos, que no poseen capital y que tienen acceso limitado
a créditos. Hasta hace poco tiempo, era ilegal arrendar tierras de
los ejidos; no obstante, el arrendamiento informal se ha llevado a
cabo por décadas. Para las familias ejidatarias, los beneficios
son bastante claros: reciben dinero en efectivo por el arriendo (con
lo que se evitan el riesgo de explotar la tierra directamente) y ganan
un ingreso salarial. Una
forma menos común pero no menos frecuente en México
debido a las reformas legales de 1991 y 1992 es la toma de
tierras en arriendo por parte de otros miembros del ejido que están
en condiciones de acumular capital y comprar o arrendar maquinaria. Como lección que
se puede derivar del sector reformado es que puede afirmar que aquellos
individuos que toman en arriendo tierras son personas con acceso
suficiente al capital como para invertir en cultivos comerciales.
Quienes arriendan sus tierras, por otra parte, no tienen acceso a
capital como para invertir en este tipo de cultivos y sólo son capaces
de producir cultivos de subsistencia, como maíz y frijoles. Un buen
lote (buenos suelos, acceso a riego, acceso a transporte) puede ser
arrendado a un precio que supera los ingresos que los individuos
pueden obtener trabajando la tierra por su cuenta sin tener acceso
a créditos. Por lo tanto, ha sido ventajoso para estos propietarios
dar en arriendo sus tierras y encontrar, además, un trabajo asalariado
para ellos, ya sea en sus propias tierras o en otro lugar. Los defensores
de este tipo de arreglos de arrendamiento elogian otros beneficios
esperados, como la exposición y adopción de nuevas tecnologías y prácticas
agrícolas y la capitalización de la tierra. Sin embargo, para los
pequeños agricultores estos beneficios no se han producido. De
la misma forma, encontramos casos de arrendamiento revertidoentre
los beneficiarios de la reforma agraria en América Central que no
pueden trabajar la tierra que reciben dado que no poseen capital para
comprar insumos y maquinaria ni pagar servicios de asistencia técnica.
En casi todos los casos, el dar en arriendo tierras derivadas de la
reforma agraria es ha sido ilegal. No obstante, estas parcelas de
tamaño familiar son arrendadas principalmente a agroempresas que producen
cultivos comerciales (por ejemplo, caña de azúcar, soya, arroz y melones)
y que contratan a los beneficiarios de la tierra como trabajadores
asalariados. Acceso
a la tierra a través de la colonización En la mayoría de
los casos, la colonización se basa en la disputa o no consideración
de los derechos de propiedad de otros. Cuando los gobiernos permiten
la colonización, los derechos de propiedad de la tierra de las comunidades
indígenas son básicamente ignorados o abolidos en beneficio de los
nuevos colonizadores. Este es el caso de la región amazónica
de Brasil, Colombia y Ecuador (Mertins, 1996). Muchas comunidades
indígenas aún carecen de instrumentos para defenderse contra las demandas
de los nuevos colonizadores o del Estado y sus trabas. Cuentan con
muy poco poder de negociación o lobby como para superar las pérdidas
de territorios. Incluso en los casos en que se ha tratado de llegar
a acuerdos pacíficos entre las comunidades indígenas y los nuevos
colonizadores, los enfoques relativos al uso de las tierras pueden
diferir substancialmente. El cultivo y el pastoreo son prácticas difíciles
de integrar a una cultura que, por ejemplo, ha vivido en grandes áreas
de bosques cerrados. Otra forma de acceder
a la tierra que tiene relación con la colonización es la ocupación
ilegal de propiedad privada o estatal. En muchos casos, el Estado
tolera la ocupación de tierras. Si no lo hiciera, tendría que proporcionar
una alternativa a los ocupantes ilegales, lo que significaría más
organización y más inversiones en infraestructura. Los
propietarios de tierras privadas tienen menos compasión o paciencia
con los deseos de los ocupantes ilegales. Los desacuerdos a menudo
terminan en conflictos violentos, como se ha visto en Colombia, donde
un estimado de 700.000 personas han sido desplazadas internamente
debido principalmente a conflictos relacionados con la tierra. La violencia como
resultado de los derechos recientemente establecidos legal o
ilegalmente, correcta o incorrectamente- pueden ser una característica
común de las áreas colonizadas. En estas áreas, las intervenciones
del Estado aún están en desarrollo. El sistema judicial es muchas
veces lento, costoso, corrupto o sencillamente no existe, lo que empuja
a imponer la ley por medios propios. El principal grupo
que busca la colonización como una forma de acceder a la tierra está
constituido generalmente por hombres, jóvenes que aceptan un
alto nivel de riesgo. (GTZ, 1998). Acceso
a la tierra a través de la descolectivización El término descolectivización
se refiere al acceso a la tierra través del cambio de la administración
principalmente a partir de una primera y segunda generación de cooperativas
de reforma agraria. El Estado divide unidades de producción trabajadas
colectivamente en lotes agrícolas individuales, como ocurrió con
las cooperativas de los Azucareros en Perú y los predios de cooperativas
en Chile. Los beneficiarios de la redistribución son los antiguos
trabajadores. Las personas que no pertenecen a las comunidades o cooperativas
por lo general no tienen posibilidades de tener acceso a la tierra
por estos medios. Acceso
a la tierra a través de la asignación La asignación de
tierras se produce con un cambio importante a nivel del poder político.
Los beneficiarios ya poseen ciertos atributos que los hacen candidatos
para recibir la tierra o se han ganado el derecho a la
tierra mediante actividades por las cuales no han recibido pagos.
Siguiendo una tradición de mucho tiempo, la asignación de tierras
era y aún es un instrumento que utilizan quienes están en el poder
para compensar a sus partidarios por sus servicios. El acceso a la
tierra es seguro durante el régimen que la obtuvo, no obstante, al
producirse un cambio político, los antiguos propietarios de
las tierras casi siempre disputan esos derechos y demandan la devolución
de la tierra. Por otra parte, muchos beneficiarios nunca recibieron
los títulos de las tierras. Los ejemplos clásicos de esta situación
son las contraexpropiaciones y la devolución de las tierras a los
antiguos propietarios en Chile en 1973 y en Nicaragua en 1991. Recientemente,
las ONG han dado un vuelco al proceso tradicional de asignación.
Las primeras reformas agrarias del siglo se produjeron con la caída
de los regímenes anteriores. La nueva elite política procedió, entonces,
a la redistribución de la tierra. Ultimamente, los grupos de presión
asignan las tierras en las primeras etapas de la lucha por la tierra.
El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST Movimento
dos Trabalhadores Sem Terra) en Brasil, que no se sustentan en las
medidas coecitivaspara proteger a los ocupantes, asigna lotes a cientos
de personas en una noche y los arreglos de títulos se llevan a cabo
posteriormente. 4.
Tipos actuales de reformas agrarias El
acceso de los pobres a la tierra puede resolver algunos aspectos de
la pobreza rural. Los gobiernos y las organizaciones de desarrollo
en América Latina intentan reorganizar la distribución de la tierra
con el propósito de mejorar el uso de la tierra agrícola, aliviar
la pobreza y lograr condiciones de vida más democráticas y con un
mayor grado de libertad. Los principales tipos de reforma agraria
que se llevan a cabo actualmente se pueden dividir en seis categorías,
las cuales se describen a continuación. 4.1.
Reforma para facilitar transacciones de mercado size="4"> Mercados de venta de la tierra Actualmente,
los países de América Latina intentan liberalizar sus mercados de
la tierra con el fin de promover las ventas de tierras agrícolas.
Se cree que a través del mercado se distribuirá la tierra a aquellos
que le darán un uso más efectivo. El proceso de reforma consisten
en facilitar las transacciones de mercado en general, y a proporcionar
información acerca del mercado a aquellos que carecen de ella. Los
mercados de la tierra de los países en desarrollo son tan activos
como los mercados de la tierra de los países desarrollados (Jaramillo,
1997). Sin embargo, tienen dos limitaciones estructurales: (i) son
mercados locales y las transacciones tienen lugar entre personas de
la misma comunidad o entre miembros de la misma familia; y (ii) están
significativamente fragmentados, dependiendo ya sea del tamaño de
predios o de la clase social de los participantes. El tamaño del mercado
está limitado por la carencia de financiamiento apropiado para comprar
tierra y por la actual legislación que actúa como un desincentivo
para vender las tierras de gran tamaño en parcelas más pequeñas. Además,
los costos de transacción son altos. Por ejemplo, para registrar tierras
en Colombia, el posible dueño paga para registrar y legalizar la escritura
y además paga la totalidad de los impuestos sobre la plusvalía, la
retención de ingresos y el timbre de impuesto. Estos impuestos pueden
representar hasta el 20% del costo total de la transacción (Acuña,
1997). En Ecuador, estos costos alcanzan aproximadamente entre el
25% y el 35% del precio de venta de la tierra. En consecuencia, en
los mercados activos de la tierra, los grandes agricultores disfrutan
de una capacidad sistémica de realizar mejores ofertas para la tierra
disponible en comparación con los pequeños agricultores, lo cual,
a la larga, podría provocar una expansión del grupo de grandes agricultores
y una mayor concentración de la tierra. size="4">Mercados de arriendo de tierras La
promoción de los mercados de arriendo de tierras parece ser más difícil
que la promoción de los mercados de venta de la tierra. Es necesario
que los derechos de propiedad estén vigentes y que el sistema jurídico
garantice los derechos tanto del arrendatario como del dueño. Durante
los últimos años, muchos países latinoamericanos han liberalizado
su desfavorable legislación relativa al arriendo de tierras, adoptando
un enfoque más abierto que proporciona oportunidades de acceder a
la tierra a aquellos que no cuentan con los recursos para adquirirlas.
A muchos sectores, como los ejidos de México, no se les permitía dar
tierras en arriendo. A raíz de esto se desarrollaron mercados secundarios
que impulsaban al mercado completo hacia la ilegalidad y dejaban a
muchos sin protección legal. A
pesar de los progresos favorables indicados con anterioridad, los
arriendos de tierra en América Latina parecen estar declinando, tanto
en número como en el área total de tierra. En esta región, el porcentaje
de arriendos es bajo, desde un 2% de la tierra total en Bolivia y
Paraguay, hasta un 8% en Chile. Sin embargo, El Salvador, Honduras,
Guatemala y Costa Rica presentan pequeñas alzas en los arriendos de
tierra (De Janvry et al, 1999). En contraste, los países europeos
tienen un mercado de arriendo bastante activo. Swinnen informa que
la porción de tierra arrendada es del 71% en Bélgica, el 47% en los
Países Bajos, entre el 33% y el 40% en Inglaterra, Gales y Escocia,
y el 22% en Alemania. Sólo Dinamarca e Irlanda reportan porcentajes
entre 8% y 10%. Los contratos en Europa corresponden casi en forma
exclusiva a contratos de arriendo fijo, y la propiedad mixta es bastante
común. Los agricultores utilizan los contratos de arriendo para ajustar
los tamaños de los predios (Swinnen, 199x). 4.2.
Reforma agraria con intervencion en el mercado[3] Los
principios que definen las reformas agrarias apoyadas en el mercado
son: las transferencias son voluntarias; se basan en la identificación
de tierrasatractivas para los beneficiarios;
y el Gobierno media las negociaciones entre el comprador y el vendedor.
La reforma agraria se enfoca en regiones que cuentan con una oferta
excesiva de tierra en relación a las compras de tierra del programa
de reforma, con el fin de evitar que se produzca un aumento en los
precios de las tierras. Las agencias de reforma agraria, tales como
el Fondo Fideicomisos de Tierras en Guatemala, el Instituto
Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), y el Instituto Nacional
de Colonización y la Reforma Agraria (INCRA) en Brasil, desempeñan
diversos papeles en el proceso de la reforma apoyada en el mercado.
Ayudan a determinar el precio correcto para la venta y proporcionan
un subsidio a la transacción (70% del precio en Colombia, con un máximo
de aproximadamente $21.000 por beneficiario, y un subsidio mínimo
de US$1.600 en Guatemala). Ayudan a los gobiernos locales a desarrollar
un plan de reforma agraria y asisten a los beneficiarios en el desarrollo
de proyectos productivos antes de adquirir la tierra. Promueven la
competitividad de los beneficiarios a través de la capacitación, asistencia
técnica y acceso a crédito y a mercados. Las agencias también activan
el mercado de la tierra a través de los registros de propiedad, créditos
a largo plazo e información de mercado. La implementación de la reforma
agraria apoyada en el mercado es descentralizada con respecto a los
gobiernos y organizaciones locales. Las ONGs locales participan en
la selección de los beneficiarios entre los pobres rurales, y gran
parte de los servicios proporcionados a los beneficiarios son entregados
por ONGs. Este enfoque vincula el acceso a la tierra con los programas
de desarrollo rural. Además se realizan esfuerzos para complementar
esta reforma con políticas que eliminan los subsidios al crédito,
a los impuestos o al ganado que favorecen a los grandes agricultores
y aumentan los precios de la tierra para los pequeños compradores
(Deininger, 1998). Sin
embargo. este mecanismo es costoso los fondos fiscales son escasos
y constituyen, de hecho, una gran limitación para su implementación.
Con los ajustes estructurales y la eliminación de los subsidios discriminatorios
de los grandes agricultores, los precios de la tierra en el caso de
los predios de mayor tamaño se han reducido notablemente. En algunas
áreas, con el propósito de aumentar la demanda de tierra y hallar
una forma de salir de la agricultura, los arrendadores, en algunas
áreas, están a favor de que los gobiernos promuevan este enfoque.
Por ende, el enfoque pretende capitalizar esta oportunidad política,
reducir la pobreza rural a través de un mayor acceso a la tierra,
y aumentar la eficiencia al transferir tierras no capitalizadas a
familias de agricultores (De Janvry, 1998). 4.3.
Bancos de tierra El Estado
intenta estimular el acceso de los pobres a la tierra por medio de
los bancos de tierra y compra la tierra a propietarios privados
o emplea tierras estatales y las distribuye entre los beneficiarios.
Con los bancos de tierra, es posible evitar varios problemas que perjudican
a los pobres rurales, surgidos a raíz de los mercados de venta de
tierras. En primer lugar, el Estado se encarga de la negociación de
la adquisición de la tierra. En segundo lugar, la tierra puede ser
distribuida entre varios grupos que, de otra forma, no serían capaces
de participar en el acceso a la tierra. Finalmente, los derechos de
propiedad se originan de actividades estatales, por lo tanto existe
una menor posibilidad de que se disputen con terceros. Una
gran desventaja que presentan los bancos de tierra son los altos costos
de los programas. No basta sólo la distribución de la tierra. Los
beneficiarios necesitan adquirir capacidades, infraestructura básica
y vínculos con los mercados de insumos y productos. Deben tener acceso
a crédito para la capitalización y mecanización de la unidad de producción
agrícola. Los beneficiarios que son el objetivo de los programas,
los antiguos pobres sin tierra, no necesariamente tienen la capacidad
de administrar un pequeño negocio. El mecanismo de selección de los
beneficiarios aún no se ha establecido claramente y es en extremo
vulnerable a irregularidades. 4.4
Reformas agrarias a través de la expropiación y la compensación Estos
tipos de reforma agraria generalmente son subsecuentes a un cambio
drástico del poder político en un país. El nuevo régimen político
emplea el poder legislativo, ejecutivo y judicial para redistribuir
las tierras. En América Latina, generalmente las compensaciones son
paralelas a las expropiaciones. La justificación para el cambio de
propiedad surge del argumento de que la tierra tiene una función social,
por ejemplo, como un medio de acceder al alimento. La tierra no utilizada
o escasamente utilizada no satisface esta función. Otro argumento
es que originalmente toda la tierra pertenece al Estado. Dado que
en algún punto de la historia, los principales países colonizadores,
España, Portugal, Francia e Inglaterra, reclamaron casi la totalidad
de la tierra en América Latina, toda la tierra tuvo su origen en las
monarquías. Por esta razón, la corona o la institución
que la sustituye -generalmente el propio aparato estatal- puede reclamar
todas las tierras distribuidas, lo que en este caso corresponde a
los países actualmente soberanos de América Latina. Las
últimas reformas de este tipo fueron las de Nicaragua (1979) y El
Salvador (1980). Las reformas agrarias se orientaban a preservar las
grandes entidades agrícolas, pero a la vez distribuir el ingreso de
manera más equitativa (latifundios sin latifundistas). La unidad de
producción se mantenía inmutable y sólo la propiedad cambiaba de un
individuo o familia a un grupo de personas. Los resultados fueron
cooperativas dirigidas por el Estado, pero también predios familiares
asignados individualmente. 4.5.
Sistemas de facilitación para el acceso a la tierra[4] El
éxito en la implementación de un sistema de derechos de propiedad
depende bastante de la aceptación de los participantes. Las normas
y reglamentos que rigen el establecimiento de los derechos de propiedad
pueden ser formales o informales. El capital social bien establecido
en comunidades con tradiciones arraigadas puede estimular el arreglo
de sistemas reconocidos por todos los miembros. Los nuevos asentamientos,
en la mayoría de los casos, no pueden depender del capital social
para establecer reglas de derecho de propiedad informales que funcionen.
O caen en una suerte de anarquía de los derechos de propiedad o el
Estado se incorpora junto con los ocupantesrecién llegados y establece de inmediato sistemas de derecho
de propiedad para evitar conflictos violentos. Los
instrumentos del Estado que pueden garantizar los derechos de propiedad
son los sistemas formales, tales como el otorgamiento de títulos de
propiedad, el registro y el establecimiento de catastros con un sistema
judicial en ejercicio. La existencia de sistemas participativos que
realmente funcionen permite realizar inversiones, acceder a crédito
utilizando la tierra como garantía y la posibilidad de comprar, vender
o arrendar tierras. Uno de los intereses del Estado con respecto al
establecimiento de sistemas participativos es utilizar estos sistemas
como una herramienta para recolectar impuestos, lo cual se opone a
los intereses individuales. El Estado también está interesado en aumentar
la producción agrícola a través de inversiones, lo que proviene del
aumento en la seguridad que se deriva de los sistemas participativos. La
agricultura moderna, con su mecanización e inversiones de capital,
depende de los derechos de propiedad en funcionamiento. Sin embargo,
los efectos producidos sobre la pobreza por la introducción aislada
de sistemas de facilitación tales como catastros o registros
de propiedad pueden ser limitados. Es posible que los honorarioso costos de registro para los procedimientos legales impida
el acceso de los pequeños agricultores de esos sistemas de registros.
Por ejemplo, en el pequeño pueblo de Portezuelo, en Chile, estos mecanismos
estuvieron en funcionamiento durante muchos años, pero los pobres
rurales no utilizaban estos servicios. Las familias no eran capaces
de pagar los honorarios de registro para dividir un predio en varias
parcelas luego de, por ejemplo, el fallecimiento del dueño. En lugar
de eso, las familias seguían trabajando como antes, pero sin registrar
la tierra a nombre de los nuevos dueños. Para el resto del mundo,
el predio todavía pertenecía oficialmente al miembro de la familia
que había fallecido. En forma interna, los herederos establecían una
división informal para ahorrarse los costos de registro. Recientemente
se ha introducido la implementación de un sistema de registro menos
costoso. En este caso, los efectos han sido adversos. Se han incorporado
al área las compañías forestales. Una rotación de su producción requiere
entre 10 y 25 años, lo cual provoca que dependan de la seguridad de
la propiedad. Cuando los pequeños agricultores actualizaron su registro
de propiedad con el nuevo sistema menos costoso, recibieron atractivas
ofertas por sus tierras por parte de las compañías forestales. Los
pequeños agricultores vendieron sus tierras y recibieron fondos a
los no habrían tenido acceso de otra manera. La tierra se convirtió
en una plantación de bosques administrada en formaextensiva. El otorgamiento de título de propiedad de la tierra
produjo un cambio en su uso y en su concentración (Boening, 1997;
Carter y Zegarra, 1997; Carter y Salgado, 1998). 4.6.
Iniciativas de organizaciones de base Las
reformas mencionadas anteriormente son intervenciones estatales o
intervenciones iniciadas por el Estado. Junto con el retiro general
del Estado de muchas funciones, aparecieron vacios institucionales.
Los grupos de la población que no están organizados son los más afectados,
ya que dependen en mayor medida de los servicios estatales. Los gobiernos
democráticos y las políticas públicas que reconocen nuevas formas
de organización han hecho posible que surjan organizaciones no gubernamentales
y llenen algunos de estos vacios. Las ONGs organizan grupos, fortalecen
el poder de negociación, y utilizan las economías de escala para la
adquisición y distribución de conocimientos. Son capaces de movilizar
recursos que no están disponibles para los individuos aislados. Ejercen
presión pública y protegen intereses. Las nuevas tecnologías de la
comunicación, especialmente Internet, proporcionan información a las
ONGs y facilitan el desarrollo de redes nacionales e internacionales.
Los gobiernos federales, estataleso
municipales contratan ONGs para ofrecer servicios a grupos de población
especialmente pobres. Existen
dos tipos de grupos de ONGs u organizaciones de base: (i) grupos proactivos
que compiten con la legislación del Estado, como el Movimento
sem Terra (MST) en Brasil y (ii) grupos que trabajan dentro
del sistema legal existente, como el Fondo Ecuatoriano Populorum
Progressio (FEPP). El primero presiona por la reforma agraria,
reintroduce el tema en la agenda política y utiliza las inconsistencias
entre la ley federal y estatal para ocupar las tierras. El segundo
ayuda a los grupos oprimidos a reestablecer sus derechos legales al
ofrecer servicios que de otro modo no estarían al alcance de los beneficiarios.
Parte del trabajo del FEPP es extender el sistema participativo establecido
en los lugares donde el Estado es incapaz de hacerlo. 5.
Regímenes de derechos de propiedad Debido
a que, hasta la fecha, las reformas agrarias han creado una estructura
de derechos de propiedad que se encuentra por debajo de lo óptimo,
y dado que las reformas agrarias constituyen un tema polémico, estamos
en presencia de una búsqueda de nuevas respuestas a dos situaciones
opuestas: una demanda de tierra por parte de un número significativo
de pequeños agricultores y personas sin tierra, y al mismo tiempo
cómo estabilizar la configuración agraria. Para
entender los temas de propiedad y uso de la tierra, se requiere un
cambio desde un enfoque basado en la propiedad de la tierra a uno
centrado en el sistema de los derechos de propiedad. Estos últimos
tienen una gran importancia, ya que determinan la distribución de
recursos en un mundo donde los intereses de los usuarios están en
conflicto(Vogelgesang, 1998). Los derechos de propiedad son instrumentos
de la sociedad que ayudan a que los individuos formulen expectativas
en su interacción con los demás (Corral, 1998). Los derechos de propiedad
pueden existir como varios derechos diferentes combinados, conjunto
de derechos, que ayudan a administrar la tierra. El éxito en
la administración de la tierra depende de la calidad de la estructura
de distribución y del mecanismo de distribución del sistema de derechos
de propiedad. Se
pueden diferenciar cuatro regímenes de derechos de propiedad: los
regímenes comunes de derechosde propiedad,
los regímenes de concentración de derechos de propiedad, los regímenes
dispersos de derechos de propiedady
los regímenes limitados de derechos de propiedad. La sección anterior
describe las formas de acceder a la tierra, lo que conlleva a la participación
de individuos o grupos en uno o más de estos cuatro regímenes. El
régimen común de derechos de propiedad permite a un grupo apropiarse
de todos los derechos de propiedad de la tierra. Hardin (1968) describe
algunos de los efectos negativos de este régimen aludiendo a las tierras
comunes de pastoreoen Inglaterra,
en La tragedia de los comunes. El
otro extremo se da cuando todos los derechos de propiedad están concentrados
en manos de un individuo. Dado que el dueño no tiene responsabilidades
hacia la sociedad, el resultado puede ser la no-utilización o el total
agotamiento de la tierra de recurso. Los grandes terrenos utilizados
para pastoreo del ganado en Colombia constituyen un ejemplo de este
régimen. Individuales Grupales
Características:
varios individuos poseen diferentes partes de un conjunto de
derechos de propiedad "font-size:10.0pt;font-family:Arial;
">Efectos: baja utilización agrícola de la tierra, conflictos debido a actividades
que inhiben los derechos en diferentes personas, altos costos
de oportunidad para nuevos arreglos, pocos incentivos para las
inversiones Características: parte del conjunto de derechos de propiedad está bajo el
control de un grupo (agencia reguladora) o sistema que asegura
los aspectos deseados de la tierra "font-size:10.0pt;font-family:Arial;
">Efectos: las instituciones regulatorias pueden prohibir el uso no deseado.
Creación de agencias burocráticas con todos los defectos asociados
Efectos: no se considera que
la tierra tenga una función social; puede haber muchos o pocos
incentivos a las inversiones dependiendo del tamaño de
la unidad de producción Características: un grupo posee todos los derechos de propiedad "font-size:10.0pt;font-family:Arial;
">Efectos: los miembros pueden acceder a la tierra fácilmente Posible
degradación de la tierra en el caso de que no se excluya a miembros
del grupo Los
regímenes dispersos y regulados de derechos de propiedad son combinaciones
de los dos regímenes anteriores. En el régimen disperso, varios dueños
poseen diferentes partes de los derechos de propiedad. La coordinación
en este régimen puede ser costosa y es posible que no estimule el
uso productivo del recurso. Un ejemplo típico de este caso es el ejido
mexicano antes de las reformas de 1991. Al interior del ejido, los
individuos tenían derechos totales sobre un pequeño terreno para establecer
su hogar, derechos limitados (sólo con respecto a la posesión, no
para el arriendo ni para la medieríani
la venta) sobre sus parcelas, mientras que para las tierras comunitarias
(para pastoreo, cultivar bosques, etc.), era la comunidad como un
todo la que poseía los derechos limitados. Este paquete de derechos
en particular requería una gran coordinación al nivel de comunidad
para operar, pero dado que fue asediada por intervenciones gubernamentales
por parte de agencias estatales, existían poderosos desincentivos
para la cooperación. El
régimen limitado describe una situación donde un individuo posee la
mayoría de los derechos de propiedad, pero partes de ellos están regulados
por una institución supervisora (Ostrom, 1998). face="Arial, Helvetica, sans-serif" 6.
Conclusiones La
propiedad de la tierra y el otorgamiento de títulos de propiedad son
condiciones necesarias pero no suficientes para superar la pobreza
rural. Existen alternativas prometedoras que incluyen aquellas reformas
agrarias apoyadas en el mercado y aquellas iniciativas de organizaciones
de base. La liberalización del mercado de la tierra por sí sola tendría
el efecto de simplemente marginalizar a los pobres rurales del acceso
a la tierra. En lo que respecta a los mercado de tierra, necesitamos
preguntarnos quién establece los precios de la tierra, quien posee
la información sobre los precios y el mercado y quién está en condiciones
de pagar el precio de la tierra. Por lo general, los pobres rurales
son los que están en desventaja. No poseen los activos necesarios
para acceder a la tierra, como los conocimientos, la información y
el crédito. De la misma forma, se hace necesaria la existencia de
condiciones normativas y regulatorias. Por ejemplo, las microrreformas
que sean necesarias deben preceder o acompañar las reformas del mercado
de la tierra (Gordillo, G., 1997). Los
regímenes de derechos de propiedad determinan la manera en que las
personas acceden a la tierra y el tipo de autonomía de la que gozarán.
También determinan la manera en que cambia el uso y la propiedad de
la tierra. Estudios y teorías empíricas (Carter et al., 1998) han
demostrado que si no existen intervenciones regulatorias sólidas,
la tierra tiende a concentrarse nuevamente, incluso después de que
se han producido reformas agrarias exitosas. La distribución de
la tierra en los países europeos es más equitativa debido a la existencia
de marcos legales distintos. El sistema de impuestos en Europa no
favorece la tenencia de grandes extensiones de tierra en el grado
en que sucede en América Latina. La tierra como factor de producción
puede ser adquirida a través de los mercados de arriendo y el sistema
legal regula los contratos. Las instituciones estatales también definen
el uso de la tierra. América Latina se ve confrontada con contextos
institucionales completamente diferentes. Los mercados de la tierra
están menos regulados, son menos transparentes y más segmentados.
El uso de la tierra está mínimamente regulado. Las reformas agrarias
recientes no han llevado a la distribución equitativa de la tierra,
sino que a experimentos bastante costosos. Al mismo tiempo, las instituciones
existentes se han desintegrado. Para establecer un mercado de tierras
que funcione bien, es necesario que existan instituciones estatales
sólidas. Los derechos de propiedad privada en Europa dentro de un
régimen de derechos de propiedad predominantemente limitado no se
pueden comparar con los derechos de propiedad privada en América Latina,
donde los regímenes de concentración de derechos de propiedad son
comunes. Las intervenciones estatales efectivas en Europa, entre las
que se incluyen subsidios y sanciones, equilibran la tendencia a la
concentración de la tierra. Los mercados de la tierra en América Latina
que no cuentan con instituciones estatales sólidas llevan precisamente
a la concentración de la tierra. La reforma necesita incorporar
tanto al Estado como al mercado. Un mercado exitoso que incluya justicia
social sólo puede funcionar dentro de un marco legal sólido. Si
el objetivo es que los derechos de propiedad en América Latina jueguen
un rol social progresivo, debe haber instituciones regulatorias sólidas.
Sin esto, muchas de las reformas agrarias de la actualidad son sólo
programas de ayuda social para una pequeña parte de los pobres rurales
y los campesinos sin tierra. Estas no cambian la estructura de la
distribución y uso de los recursos naturales para mitigar la pobreza.
Resultados
de reformas recientes producidas en la región - Con
base en las experiencias de la reforma agraria que actualmente se
lleva a cabo en América Latina, podemos concluir que la tierra por
sí sola (y el otorgamiento de títulos) es una condición necesaria
pero no suficiente para desarrollar una estrategia de reforma agraria
que supere exitosamente la pobreza rural: -
Las luchas por la tierra siguen siendo una demanda importante de los
movimientos de campesinos e indígenas en América Latina; -
La pugna por acceder a la tierra está vinculada estrechamente a una
amplia gama de luchas cuyo objetivo es poder acceder a activos productivos; -
Los sistemas institucionales que favorecen la distribución de la tierra
requieren de un proceso riguroso en la formación de coaliciones y
establecimiento de consensos que abarquen a otros actores más allá
de aquellos que están vinculados directamente al sector agrícola; -
La reforma de la tenencia de tierra tiene una
fase distributiva orientada a los campesinos sin tierra
altamente deseable desde el punto de vista político, social y económico
en algunos países de América Latina (entre ellos Brasil y Colombia); -
No obstante, esta reforma también tiene una fase de
consolidación que es crucial para los campesinos que ya tienen acceso
a la tierra. Su propósito es asegurar los derechos de propiedad a
través del otorgamiento de títulos y otros sistemas institucionales
relacionados (muchos de los países experimentaron reformas agrarias
radicales anteriormente, como México, Nicaragua, El Salvador, Perú
y Bolivia); -
Aún cuando el establecimiento de propiedad segura es la meta fundamental
de las reformas agrarias, es importante reconocer que existen diferentes
tipos de propiedad privada: individual, cooperativa, corporativa,
condominio- que constituyen las fórmulas modernas aproximadas de muchos
sistemas institucionales de tierras comunales indígenas. Lo que hace
que una propiedad sea privada es la claridad de su exclusiva posesión
y la capacidad de que con esa propiedad se pueda participar en transacciones
de mercado, que puedan incluir la transferencia de esos derechos; -
La reforma de la tenencia de tierra debe estar acompañada por otras
reformas, especialmente en términos de políticas e instituciones.
Las inversiones no se producirán como un efecto de la reforma agraria
por sí sola, aunque ésta sí es una condición para ello; -
Debido a la asimetría de la información, uno de los principales puntos
a considerar es el tema de la continuidad. Es crucial que las
condiciones regulatorias y normativas ya estén vigentes, es decir,
todas las otras microrreformas deben preceder o acompañar la reforma
del mercado de tierras (Gordillo, G, 1997 a); -
Los derechos de propiedad y los temas de tenencias de tierras son
importantes para asegurar el éxito en los esfuerzos de combinar la
administración adecuada de los recursos naturales con el aumento de
la productividad; "font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";
">-
Las intervenciones deben lograr desincentivar la posesión
de grandes extensiones de tierra (impuestos progresivos, eliminación
de subsidios a los propietarios de grandes terrenos), y, mediante
intervenciones de desarrollo rural, hacer que sea más conveniente
poseer pequeñas parcelas; -
La reforma agraria debe incluir el fortalecimiento del poder de negociación
de los pobres rurales y los individuos sin tierras a través de nuevas
organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, transparencia
de los mercados, ejecución efectiva de las leyes y participación.
La comunicación a los pobres de sus derechos y la capacitación sobre
las formas de defender esos derechos es quizás la arena más decisiva
de intervenciones en desarrollo rural. Acuña,
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Unpublished Working
Paper. Notas:
Gustavo Gordillo
es Subdirector General y Representante Regional para América Latina
y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO). Frank Boening es asesor técnico de un proyecto
de la FAO en Honduras. Las informaciones y los puntos de vista que
aparecen en el presente artículo son de exclusiva responsabilidad
de su autor y no coinciden necesariamente con los de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
Tipos de instrumentos de la reforma agraria
Formas de acceso a la tierra
Sistema participativo
Contratos y mercados
Reforma agraria
negociada
Bancos de tierra
Movimientos de organizaciones
de base
Expropiación
ntrafamilia
México
Dentro de la
comunidad
México
México
Arriendo
Guatemala
México
Brasil
Compras
uatemala
México
Brasil
Guatemala
Ecuador
Colonización
Brasil
Asignación
Nicaragua
Brasil
(MST)Nicaragua
Descolectivización/
parcelaciónMéxico
Nicaragua
Agregración
de los derechos de propiedad de los dueños
Dispersos
Limitados
Características: todos los derechos están concentrados en un solo individuo
Comunes
2 Con referencia
al libro de De Janvry, Alain; Platteau, Jean-Phillippe; Gordillo,
Gustavo; and Elisabeth Sadoulet ,2000, Access to Land and Land Policy
Reforms, Oxford Press University
3
Market assisted land reform
4 Conveyance
systems