Muchas de las Constituciones de América Latina han sido hechas o reformadas durante la década de 1990, en medio de un clima neoliberal muy intenso. Algunas de ellas están hoy en proceso de revisión total o parcial, caso de Bolivia y Perú.

Aunque cada país tiene particularidades, el régimen agrario ha pasado a ocupar un papel casi marginal en las formulaciones constitucionales de la mayoría de países. Esto debería revertirse porque una parte sustantiva de la población más pobre se encuentra en las áreas rurales y depende en una alta proporción de la actividad agraria y porque en muchos países esta actividad sigue teniendo una importancia fundamental en las economías regionales, correspondiéndole por ello un rol más destacado en la perspectiva de un desarrollo económico territorialmente descentralizado.

En el mismo período se ha desarrollado en varios países un vigoroso movimiento indígena, el cual ha logrado avanzar en el reconocimiento de sus derechos, no obstante la presión de empresas transnacionales por el aprovechamiento de los recursos naturales ubicados dentro de las tierras de dichas poblaciones.

En ese contexto, una discusión sobre las formulaciones constitucionales puede ser una entrada útil para analizar cómo es percibido el agro en los diferentes países y puede contribuir significativamente a enriquecer las propuestas en curso.